Armas nucleares y su distribución en el mundo

Tras el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, la incertidumbre internacional ha ido en aumento debido al posible uso de armas nucleares por parte de alguno de los países involucrados, pero ¿qué naciones tienen realmente este tipo de armas y cuáles serían las consecuencias de su uso?. 

De entrada, son pocas las instituciones que manejan datos actualizados sobre las armas nucleares, una de ellas es la Federación de Científicos Estadounidenses. Según sus estudios, hasta enero de este año, en el mundo existen 12,241 proyectiles nucleares, conocidos como ojivas, que se encuentran distribuidos en tan solo nueve países. 

Sin embargo, no todas las ojivas se encuentran disponibles para utilizarse, sólo nueve mil 600 ya están listas. Además, del total de armas nucleares, cerca del 90% las poseen dos países:

Rusia: 5,549 en total, para usarse: 4,309

Estados Unidos: 5,177 en total, para usarse 3,700

China: 600

Francia: 290 en total, 280 activas

Reino Unido: 225 en total, 160 activas.

India: 180

Pakistán: 170

Israel: 90

Corea del Norte: 50

Con esto, queda descartado el “temor” que había respecto a Corea del Norte, pues a pesar de que sí tiene armas nucleares, es el país con menor cantidad. 

Destrucción masiva

Ahora que ya desglosamos la distribución de las armas nucleares, vamos a adentrarnos en la amenaza que representa un artículo de uso militar como este.

Primeramente, la ojiva nuclear se define por la Real Academia Española como “la parte superior o delantera de un misil” y es considerada un arma de destrucción masiva por la combinación de explosivos químicos que contiene. 

El impacto de la ojiva se mide en kilotones, que es la cantidad de energía liberada por la bomba. 1 kilotón contiene mil toneladas de TNT; 1 megatón son mil kilotones. 

Tomando como base esas medidas, una bomba de un megatón impactaría hasta en 11 kilómetros a la redonda dejando daños estructurales severos y quemaduras de primer a tercer grado en las personas que se encuentren a esa distancia. 

La destrucción total abarcaría 2 kilómetros cuadrados, donde edificios, automóviles y personas serían destruídos de manera inmediata. Incendios, quemaduras graves e incluso más muertes habría a poco menos de 5 kilómetros del núcleo; mientras que el resto sufriría lesiones leves y habría daño estructural no grave. 

Pero eso no es todo, una de las características de este tipo de armamento es precisamente sus capacidades químicas, ya que al explotar libera las sustancias con las que fue creada, mismas que pueden ocasionar tumores, enfermedades malignas e incluso cáncer en un rango de aproximadamente 2.5 kilómetros a la redonda. 

El número de personas fallecidas llegaría hasta los 800 mil en las primeras 24 horas, pero podría ascender hasta el millón de muertes con el pasar de los días. 

Como referencia, se tiene la explosión de Hiroshima y Nagasaki, dos ciudades japonesas que fueron atacadas con armas nucleares por parte de Estados Unidos al final de la Segunda Guerra Mundial en 1945. 

Aunque fue tan solo una bomba de 21 kilotones, el saldo final fue de casi 120 mil personas fallecidas, 130 mil heridos. La radiación provocó tumores malignos, distintos tipos de cáncer y deformaciones en futuras generaciones. 

La Bomba del Zar

El impacto de Hiroshima y Nagasaki funcionó como antecedente para el reforzamiento de programas nucleares en distintos países. Con ello, y como si la ojiva nuclear fuera poca cosa, se creó la Bomba del Zar. 

El esta fabricada para una capacidad de hasta 100 megatones, sin embargo, en 1961 fue probada por la Unión Soviética con tan solo 50 megatones. 

Aún a la mitad de su capacidad, la destrucción abarcó hasta 12 mil kilómetros de una localidad desierta de la Unión. 

El impacto de la radiación se detectó en 30 kilómetros a la redonda; a los 9 km las afectaciones menores se hicieron presentes en infraestructura, mientras que las quemaduras de tercer grado llegarían hasta los 11 mil kilómetros. 

Aunque esta arma no ha sido utilizada en combate, la Bomba del Zar es el explosivo más grande detonado en la historia. Considerando que fue desde hace 65 años el estallido, en pleno 2026 se puede intensificar el impacto de las armas nucleares, sin embargo, las instituciones oficiales no poseen información de la existencia de armas más mortales, por el momento. 

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